25 Oct
25Oct

Hace unos días escuchaba una interesante charla sobre el poder en el trabajo y hubo una idea que se quedó conmigo durante horas, acompañándome mientras caminaba, trabajaba y observaba mis propias experiencias y las de las personas con las que colaboro. La idea era sencilla, pero profundamente reveladora: muchas personas tienen más poder del que creen, aunque no siempre son conscientes de ello y, por tanto, tampoco saben cómo utilizarlo. 

Me hizo pensar en algo que observo con frecuencia en procesos de acompañamiento y formación. Son muchas las personas que llegan convencidas de que están bloqueadas porque les falta una oportunidad, un reconocimiento, un ascenso, una mejor posición o alguien que confíe en ellas. Sin embargo, cuando comenzamos a explorar lo que de verdad ocurre, descubrimos que en muchas ocasiones no existe una carencia real de poder, sino una desconexión de los recursos que ya poseen.

Dónde está el poder

Hemos aprendido a asociar el poder con la autoridad, con la jerarquía o con la capacidad de tomar decisiones sobre otras personas, cuando en realidad existen formas de poder mucho más sutiles y, a menudo, mucho más transformadoras.

Hay poder...

- En quien es capaz de mantener la calma cuando todos reaccionan desde la urgencia.
- En quien sabe expresar una opinión incómoda con respeto y claridad.
- En establecer límites saludables sin necesidad de justificar constantemente su existencia.
- En elegir permanecer cuando merece la pena, pero también en reconocer cuándo un lugar, un proyecto o una etapa ya han cumplido su función y es momento de seguir caminando.
- En la capacidad de construir relaciones de confianza, de generar cooperación, de escuchar de verdad y de inspirar a otros desde el ejemplo...

Habilidades que nos empoderan

Cada vez me gusta menos hablar de soft skills y más de power skills. Durante años las llamamos habilidades blandas, como si fueran un complemento agradable pero secundario frente al conocimiento técnico. Sin embargo, cuanto más complejo se vuelve el mundo profesional, más evidente resulta que son precisamente estas competencias las que nos permiten navegar la incertidumbre, liderar equipos, gestionar conflictos, impulsar cambios y construir entornos de trabajo más humanos.

La comunicación consciente, la inteligencia emocional, la adaptabilidad, el pensamiento crítico, la capacidad de colaboración, la presencia, la empatía o el autoconocimiento no son habilidades accesorias. Son capacidades que determinan nuestra influencia real y nuestra capacidad para generar impacto allí donde estamos.

Y quizá lo más interesante es que ninguna de ellas depende exclusivamente del cargo que ocupamos.

He conocido profesionales extraordinariamente preparados que vivían atrapados en una sensación constante de impotencia porque no se atrevían a expresar sus ideas, a solicitar lo que necesitaban o a ocupar el espacio que legítimamente les correspondía. También he acompañado a personas que transformaron profundamente su trayectoria profesional sin cambiar necesariamente de puesto, simplemente porque aprendieron a reconocer su valor, a confiar más en sí mismas y a relacionarse de una manera diferente con su propio poder.

Por eso, cuando escucho a alguien preguntarse cómo avanzar profesionalmente, cada vez me surge antes otra pregunta:

¿Y si el siguiente paso no consistiera en acumular más conocimiento, sino en desarrollar una relación más consciente con el poder que ya existe dentro de ti?

Tal vez el reto no sea convertirnos en alguien diferente sino que consista en dejar de minimizar nuestras capacidades, reconocer nuestras fortalezas y aprender a ponerlas al servicio de aquello que queremos construir.


El cambio no comienza cuando conseguimos más poder... Comienza cuando recordamos el que ya tenemos. 


📧 Puedes escribirme para una conversación exploratoria: info@alteralma.com


Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.