Un programa práctico orientado a fortalecer la inteligencia emocional y mejorar la calidad de la comunicación interpersonal. A través de dinámicas vivenciales, herramientas de autoconocimiento y técnicas de expresión consciente, el curso ayuda a reconocer emociones, regularlas de forma saludable y comunicarse con mayor claridad, empatía y eficacia en distintos contextos personales y profesionales.
Comprender el funcionamiento emocional y reconocer cómo influyen las emociones en la percepción, la conducta y la comunicación.
Desarrollar habilidades de autorregulación, aprendiendo a gestionar la intensidad emocional y a responder de forma más consciente y equilibrada.
Fortalecer la comunicación interpersonal, cultivando claridad, empatía, asertividad y una escucha activa que facilite vínculos más fluidos.
Identificar patrones comunicativos automáticos, tanto propios como ajenos, y aprender a transformarlos en interacciones más constructivas.
Integrar cuerpo, emoción y lenguaje, favoreciendo una comunicación más coherente y alineada con las necesidades reales.
Aplicar estas competencias en contextos personales y profesionales, mejorando la convivencia, la colaboración y la resolución de conflictos.
Fundamentos de la gestión emocional: tipos de emociones, su función adaptativa, señales corporales y patrones de reacción.
Regulación emocional aplicada: técnicas de respiración consciente, pausas atencionales, anclajes corporales y estrategias para modular la intensidad emocional.
Comunicación consciente y asertiva: expresión clara de necesidades, límites saludables, lenguaje no reactivo y comunicación desde la presencia.
Escucha activa y empatía: habilidades para comprender al otro sin perder la propia perspectiva, y para sostener conversaciones difíciles con mayor serenidad.
Patrones relacionales y estilos comunicativos: identificación de automatismos, roles habituales y dinámicas que dificultan la conexión.
Prácticas corporales y somáticas: ejercicios suaves para favorecer la conexión interna, la calma y la coherencia entre lo que se siente, se piensa y se comunica.
Aplicación práctica en situaciones reales: dinámicas de role‑play, análisis de casos y ejercicios de integración para trasladar los aprendizajes al día a día.
Plan personal de desarrollo emocional y comunicativo: diseño de un itinerario propio para sostener los cambios más allá del curso.