Cuidar sin Quebrarse es un programa formativo y vivencial diseñado para profesionales y personas que acompañan, sostienen o cuidan a otros —ya sea en ámbitos sanitarios, educativos, sociales o familiares— y que necesitan preservar su equilibrio interno sin renunciar a su vocación. El curso integra prácticas de regulación emocional, conciencia corporal, autocuidado profundo y comunicación saludable, siguiendo una metodología centrada en la presencia, la escucha y el aprendizaje experiencial. Su propósito es fortalecer la capacidad de cuidar desde un lugar más estable, consciente y sostenible.
Comprender el impacto del cuidado en el cuerpo y en la mente, identificando señales tempranas de estrés, desgaste emocional y sobrecarga.
Desarrollar recursos de autorregulación, utilizando la respiración consciente, la atención plena y prácticas somáticas para recuperar equilibrio y energía.
Fortalecer límites saludables, aprendiendo a diferenciar entre responsabilidad y sobre‑responsabilidad, y a sostener el cuidado sin perderse a uno mismo.
Cultivar una relación más compasiva consigo mismo, integrando hábitos de autocuidado realistas y sostenibles.
Mejorar la comunicación en contextos de alta demanda, favoreciendo la claridad, la empatía y la gestión de expectativas.
Prevenir el desgaste emocional y la fatiga por compasión, desarrollando estrategias prácticas para mantener la vitalidad y la presencia.
Integrar el bienestar en la vida cotidiana, transformando el cuidado en un acto equilibrado que nutre tanto al otro como a uno mismo.
Fundamentos del autocuidado consciente: qué significa cuidarse desde la presencia, cómo se relaciona con la calidad del cuidado que ofrecemos y por qué es esencial para la sostenibilidad personal.
Estrés, sobrecarga y fatiga por compasión: comprensión de los mecanismos internos, señales de alerta y factores que aumentan la vulnerabilidad.
Conciencia corporal y regulación emocional: prácticas de respiración, pausas atencionales, anclajes somáticos y ejercicios suaves para liberar tensión y recuperar estabilidad.
Límites y responsabilidad saludable: exploración de patrones de entrega excesiva, creencias asociadas al rol de cuidador y herramientas para establecer límites claros sin perder sensibilidad.
Comunicación consciente en el cuidado: expresión de necesidades, escucha profunda, gestión de expectativas y conversaciones difíciles en entornos exigentes.
Autocompasión y descanso emocional: recursos para cultivar una relación interna más amable, reconocer el propio cansancio y sostenerse sin culpa.
Dinámicas vivenciales y reflexión guiada: ejercicios individuales y grupales para integrar los aprendizajes desde la experiencia, el cuerpo y la emoción.
Plan personal de bienestar sostenible: diseño de un itinerario propio que permita mantener el equilibrio y la vitalidad en el día a día.